domingo, 4 de abril de 2010
La Renuncia
domingo, 29 de noviembre de 2009
"Embriagaos" con Bécquer
Te vi un punto y flotando ante mis ojos
la imagen de tus ojos se quedó,
como la mancha oscura orlada en fuego
que flota y ciega si se mira al sol.
Y dondequiera que la vista clavo
torno a ver sus pupilas llamear;
mas no te encuentro a ti, que es tu mirada,
unos ojos, los tuyos, nada más.
De mi alcoba en el ángulo los miro
desasidos fantásticos lucir:
cuando duermo los siento que se ciernen
de par en par abiertos sobre mí.
Yo sé que hay fuegos fatuos que en la noche
llevan al caminante a perecer:
yo me siento arrastrado por tus ojos,
pero adónde me arrastran no lo sé.
Fragmento de Rimas,
de G. A. Bécquer
jueves, 22 de mayo de 2008
A ti Qwerty…
Cañería que drenas aquello que no puede aguantar más en el asilo de lo apócrifo, de lo no permitido. No puedo decir que gracias a ti lo desecho, y no, porque no quiero, si no, porque no lo permites, solo me das la oportunidad de echarlo afuera por un rato, de sacarlo a pasear, e ir aprendiendo de ti, a alzar los ojos y mirar directamente a los de cualquiera que ose burlarse de mi monstruo.
viernes, 18 de abril de 2008
Conjetura final

Sin embargo existe este acontecimiento que nos despierta la conciencia de todos los sentidos y simultáneamente los activa enfocándolos a la captura sensitiva de un ente que despide olores, texturas, sonidos, visiones y sabores. ¿Que puedo decir de esto? Te conviertes en artista con excitada musa, empiezas a combinar sentidos y a darles forma, creando imagenes y mezclanodolas con olores, sabores con texturas, sonidos con aromas, delirios y extravagancias, aprecias tejidos, curvas, perfumes, alucinaciones, sueños, lees su cuerpo tal cual braile, y estudias los detalles ¡claro!, disfrutas imaginándote el color de su dulce aliento mientras texturizas las arruguitas de sus labios con los tuyos, oyes, y digo, oyes de verdad lo que dice, porque "tiene" que decir, no gasta palabras mientras se desintegran en discusiones, tocas con tu cuerpo sus manos y con tus manos su cuerpo, observas en su danza ese juego de manos, juegas con su cabello como extrayendo de un yacimiento las esencias y dándoles color con sugerencias de Asturias interpretada por Segovia y haces un mapa de los efluvios por ubicación y también por momento. Esta hipersensibilidad de los sentidos podría decirse de la más delirantes de las drogas, pero es una soberana excitación de la sinapsis, una reacción en cadena que involucra todas esas facultades y las sobrellevan a su máxima expresión, hasta que como si desde un punto que puedes ver las pequeñas partes como un todo, observas el nacimiento de un sentido nuevo, más sin embargo, observando, oyendo, oliendo, degustando y hasta palpando este último que surge, siguiendo un vicio escéptico, algunos con miedo por lo gran Goliat de esta palabra y el David que encarna nuestro corazón, emerge la necia pregunta: ¿Amor?
domingo, 13 de abril de 2008
Ensayo sobre la locura

jueves, 20 de diciembre de 2007
Intangibilidad material
(Grandioso escrito de mi querida amiga Cris, disfruten como yo...)
Cómo llamar “mi cuarto” a algo tangible, si lo único que puedo llevar en mi alma son los recuerdos vividos en él. En sus formas planas y rectangulares diviso secuelas de alguna fantasía incumplida. En su techo quedaron atrapados mis gritos ahogados y en el suelo abundan las huellas de aquellos que han dejado un hilo invisible e indeleble al paso del tiempo.
Por la ventana se esfumaron los malos ratos y por el huequito de la esquina, cuando nos visitó la lluvia, se coló una luciérnaga indiscreta que resplandece en mis días de angustia.
Indescriptible el espejo, me ha visto en las buenas dónde así esté mala, me hace brillar a toda luz. En él me he visto, he mirado mi mirada sin mirarme y aunque le produzco cacofonía, me dice que mire sólo un poco más, que allá en el fondo de mis pupilas encontraré imágenes perfectas de los fantasmas que deambulan en mí.
La mesa no es una baratija cualquiera, es un cofre de lo más lujoso que guarda íntimamente mis argumentos existenciales, o para hacerlo más cristiano, mis escritos, cartas, postales y tarjetas.
Sobrevivo en este cuarto por mis libros. Ellos anidan en una parte del clóset que todavía no le encuentro otro nombre que no sea “perfecto encuadre” sé bien que la perfección no existe “sólo existe la manera perfecta de ver las cosas” según cuenta una gran amiga mía. Pero ese lugar para mí es perfecto, tengo, digo tengo en todo el sentido de la palabra, el mundo a mis pies. El mundo de Víctor Hugo y de García Márquez. El de Saramago y el de Gallegos. Con eso me basta y soy feliz.
La puerta, no la odio, pero si es molesta porque no avisa cuando viene un enemigo de mi sueño, pero también es cierto que ni ella ni yo somos culpables de la mala educación de los seres que comparten esta codependencia material llamada casa.
Si por todo esto le podría llamar “Mi cuarto” pues accedo a eso de adueñarse de lo material, dejando claro que no es lo tangible e insustancial lo que me sirve de él. Me quedo con mis irrealidades llenas de sustancia. Me quedo con mi encuadre perfecto que para el mundo sigue siendo un rincón de libros. Para mi “Es” y punto.
Cris.-
martes, 18 de diciembre de 2007
El fin del espiral
