domingo, 4 de abril de 2010

La Renuncia

He renunciado a ti. No era posible
Fueron vapores de la fantasía;
son ficciones que a veces dan a lo inaccesible
una proximidad de lejanía.

Yo me quedé mirando cómo el río se iba
poniendo encinta de la estrella...
hundí mis manos locas hacia ella
y supe que la estrella estaba arriba...

He renunciado a ti, serenamente,
como renuncia a Dios el delincuente;
he renunciado a ti como el mendigo
que no se deja ver del viejo amigo;

Como el que ve partir grandes navíos
como rumbo hacia imposibles y ansiados continentes;
como el perro que apaga sus amorosos brios
cuando hay un perro grande que le enseña los dientes;

Como el marino que renuncia al puerto
y el buque errante que renuncia al faro
y como el ciego junto al libro abierto
y el niño pobre ante el juguete caro.

He renunciado a ti, como renuncia el loco a la palabra que su boca pronuncia;
como esos granujillas otoñales,
con los ojos estáticos y las manos vacías,
que empañan su renuncia, soplando los cristales en los escaparates de las confiterías...

He renunciado a ti, y a cada instante
renunciamos un poco de lo que antes quisimos
y al final, !cuantas veces el anhelo menguante
pide un pedazo de lo que antes fuimos!

Yo voy hacia mi propio nivel. Ya estoy tranquilo.
Cuando renuncie a todo, seré mi propio dueño;
desbaratando encajes regresaré hasta el hilo.
La renuncia es el viaje de regreso del sueño...

Andrés Eloy Blanco

domingo, 29 de noviembre de 2009

"Embriagaos" con Bécquer

Te vi un punto y flotando ante mis ojos
la imagen de tus ojos se quedó,
como la mancha oscura orlada en fuego
que flota y ciega si se mira al sol.

Y dondequiera que la vista clavo
torno a ver sus pupilas llamear;
mas no te encuentro a ti, que es tu mirada,
unos ojos, los tuyos, nada más.

De mi alcoba en el ángulo los miro
desasidos fantásticos lucir:
cuando duermo los siento que se ciernen
de par en par abiertos sobre mí.

Yo sé que hay fuegos fatuos que en la noche
llevan al caminante a perecer:
yo me siento arrastrado por tus ojos,
pero adónde me
arrastran no lo sé.

Fragmento de Rimas,
de G. A. Bécquer

jueves, 22 de mayo de 2008

A ti Qwerty…

Cañería que drenas aquello que no puede aguantar más en el asilo de lo apócrifo, de lo no permitido. No puedo decir que gracias a ti lo desecho, y no, porque no quiero, si no, porque no lo permites, solo me das la oportunidad de echarlo afuera por un rato, de sacarlo a pasear, e ir aprendiendo de ti, a alzar los ojos y mirar directamente a los de cualquiera que ose burlarse de mi monstruo.

viernes, 18 de abril de 2008

Conjetura final

La existencia de los sentidos del ser humano son obviados como plebe en la alta sociedad de lo que nos pasa. Se les asigna alguna importancia objetiva y biológica, pero no toman importancia tal y como se puede medir desde la experiencia subjetiva en aprehensión del mundo. Ésta es a veces dada luego de que los experimentas desde un relativo punto de vista, cuando algún suceso logra descotidianizarnos como lo hace una bofetada o un carajazo en el dedo chiquito del pie: simplemente valoras al tacto cuando te quemas, o en frío extremo, al igual cuando te cortas o pinchas; gastronomicamente el gusto es cuando vagamente nos recuerda su existencia, o ¡con una acidez hija de puta!; el olfato se alarma con los excrementos de perro que pisamos en las calzadas por accidente y maldecimos, o cuando algún perfume nos llama en la calle, tambien eventualmente con olores de comidas, cosas viejas que llaman a recuerdos, entre otras cosas; la vista al igual que los otros sentidos esta ahí siempre, es horroroso imaginarnos sin ella pero teniéndola a veces sólo vemos con morbo la pura basura que nos muestra la TV (ojo que nadie se sienta aludido, la TV tiene sus excepciones como todo), o lo que vemos en la internet aunque claro ahi hay de todo, es un arma "poli-filo"; esas noches lluviosas en tierras llaneras, por alla en Oriente donde nos llamamos compai' o comai', recuerdo que luego de que por fallas eléctricas perdías la tele y todo aquello que llenaba el entorno de un ruido monótono que redundaba un relámpago precedía a un silencio que en contraste e imponía su importancia. Silencio que poco a poco se va poblando con un canto de grillos que crece desde la timidez hasta convertirse en toda una orquesta natural ensordecedora llena de intervalos coordinados de un mismo canto que evoca fertilidad y cortejo, y a esos cantos se les suman luego de unas semanas de lluvia las ranas, que es otra queja alegre de vida, es toda una experiencia que quizas algún citadino no sabría manejar, a mi me arrullaban el sueño. En fin esto lo menciono como una experiencia auditiva única que hace "sentir" al oído y percatar su existencia.

Sin embargo existe este acontecimiento que nos despierta la conciencia de todos los sentidos y simultáneamente los activa enfocándolos a la captura sensitiva de un ente que despide olores, texturas, sonidos, visiones y sabores. ¿Que puedo decir de esto? Te conviertes en artista con excitada musa, empiezas a combinar sentidos y a darles forma, creando imagenes y mezclanodolas con olores, sabores con texturas, sonidos con aromas, delirios y extravagancias, aprecias tejidos, curvas, perfumes, alucinaciones, sueños, lees su cuerpo tal cual braile, y estudias los detalles ¡claro!, disfrutas imaginándote el color de su dulce aliento mientras texturizas las arruguitas de sus labios con los tuyos, oyes, y digo, oyes de verdad lo que dice, porque "tiene" que decir, no gasta palabras mientras se desintegran en discusiones, tocas con tu cuerpo sus manos y con tus manos su cuerpo, observas en su danza ese juego de manos, juegas con su cabello como extrayendo de un yacimiento las esencias y dándoles color con sugerencias de Asturias interpretada por Segovia y haces un mapa de los efluvios por ubicación y también por momento. Esta hipersensibilidad de los sentidos podría decirse de la más delirantes de las drogas, pero es una soberana excitación de la sinapsis, una reacción en cadena que involucra todas esas facultades y las sobrellevan a su máxima expresión, hasta que como si desde un punto que puedes ver las pequeñas partes como un todo, observas el nacimiento de un sentido nuevo, más sin embargo, observando, oyendo, oliendo, degustando y hasta palpando este último que surge, siguiendo un vicio escéptico, algunos con miedo por lo gran Goliat de esta palabra y el David que encarna nuestro corazón, emerge la necia pregunta: ¿Amor?
Mejor vayamos buscando una china, un palo, una piedra o algo equivalente...

domingo, 13 de abril de 2008

Ensayo sobre la locura

Nunca antes me habia tomado la molestia de contar mis voces, pues es que ahora surgió una que realmente diferencia y me ha impulsado a clasificar taxonómicamente los sucesos de mi cabeza.
Me supongo yo que casi todos escuchamos ademas de nuestra voz, la que hacemos pública y que vendría siendo la primera en orden de complejidad, escuchamos una segunda que es aquella que dicta a la primera normalmente todo lo que dice, omitiendo algunas palabras o frases, a veces omitiendo todas para el dictado, pero por eso no dejan de sonar en nuestras cabecitas, es la voz que más hace ruido (obviamente nada más para nosotros). Ahora hay una tercera que pocos notamos, pero si existe, es esta que encara dilemas en silencio, es la que enciende bombillos, parece dormida pero en realidad trabaja callada en su oscuro taller, como en proyectos pendientes hasta que algo la estimula o completa y hace aparición en alguna brillantez o su antónimo. Bien estuve viviendo con estas voces "normalmente" hasta que destacó de forma brusca una cuarta voz, surgió de manera imprevista, no se ajusta a posición jerárquica alguna y habla a la par que las otras sólo que mas persuasiva y polémica, propone extraños ensayos, tiene un punto de vista inquietente, se cuela entre las diferentes revoluciones de cada una de mis voces, y aparece como lo mas turbador, angustioso y placentero a la vez, en forma de transgresoras oraciones que arañan y desnudan verdades sin delicadeza alguna. Voz que propone en silencio y obedezco igualmente, no habla en función de fronteras ni de limites de otros: une, dilata, separa, clasifica siguiendo su propia ley. Le es indiferente pero me busca problemas... Puede ser, no se... la voz de la locura.

jueves, 20 de diciembre de 2007

Intangibilidad material

(Grandioso escrito de mi querida amiga Cris, disfruten como yo...)

Cómo llamar “mi cuarto” a algo tangible, si lo único que puedo llevar en mi alma son los recuerdos vividos en él. En sus formas planas y rectangulares diviso secuelas de alguna fantasía incumplida. En su techo quedaron atrapados mis gritos ahogados y en el suelo abundan las huellas de aquellos que han dejado un hilo invisible e indeleble al paso del tiempo.

Por la ventana se esfumaron los malos ratos y por el huequito de la esquina, cuando nos visitó la lluvia, se coló una luciérnaga indiscreta que resplandece en mis días de angustia.

Indescriptible el espejo, me ha visto en las buenas dónde así esté mala, me hace brillar a toda luz. En él me he visto, he mirado mi mirada sin mirarme y aunque le produzco cacofonía, me dice que mire sólo un poco más, que allá en el fondo de mis pupilas encontraré imágenes perfectas de los fantasmas que deambulan en mí.

La mesa no es una baratija cualquiera, es un cofre de lo más lujoso que guarda íntimamente mis argumentos existenciales, o para hacerlo más cristiano, mis escritos, cartas, postales y tarjetas.

Sobrevivo en este cuarto por mis libros. Ellos anidan en una parte del clóset que todavía no le encuentro otro nombre que no sea “perfecto encuadre” sé bien que la perfección no existe “sólo existe la manera perfecta de ver las cosas” según cuenta una gran amiga mía. Pero ese lugar para mí es perfecto, tengo, digo tengo en todo el sentido de la palabra, el mundo a mis pies. El mundo de Víctor Hugo y de García Márquez. El de Saramago y el de Gallegos. Con eso me basta y soy feliz.

La puerta, no la odio, pero si es molesta porque no avisa cuando viene un enemigo de mi sueño, pero también es cierto que ni ella ni yo somos culpables de la mala educación de los seres que comparten esta codependencia material llamada casa.

Si por todo esto le podría llamar “Mi cuarto” pues accedo a eso de adueñarse de lo material, dejando claro que no es lo tangible e insustancial lo que me sirve de él. Me quedo con mis irrealidades llenas de sustancia. Me quedo con mi encuadre perfecto que para el mundo sigue siendo un rincón de libros. Para mi “Es” y punto.

Cris.-


martes, 18 de diciembre de 2007

El fin del espiral

Camino con extraordinaria lentitud, pongo solo un pie delante de otro sin pensar en mi destino, voy en busca de mi alimento y me guío solo por un segundo instinto, por otra máquina que no piensa. Solo un miedo habitual me cohibe y me prepara.


Como gajes del oficio, la osadía de un paso instintivo provoca el fenomeno hostíl y me encuentro ante la violencia de un ataque desmedido directo a mi bomba de fluidos. Preparo mis defensas, se cierra la coraza. Contraigo cada articulación y trato de unir cada parte de mi cuerpo hasta formar un impenetrable escudo, adopto una posición indiferente y procuro no llamar la atención. Ahora estoy solo esperando la arremetida, se aceleran mis ojos, agudizan mis sentidos, y espero... Es extraño, se vence el tiempo prudencial, ya debió haberse consumado el ataque, y no percibí tal cosa. Empiezo a dudar, cedo poco a poco mis defensas, y estudio mi alrrededor, la calma intranquiliza, sin embargo mi corazón despreocupa rápido como suele hacerlo, obliga a romper formación y abre camino nuevamente, esta vez ganando una aparente seguridad.


Mi marcha decrece y acrecienta a ratos, la seguridad adquirida no era tan segura despues de todo. Me cuestiono, dudo, mando todo al carajo y no pienso. ¿Que espero? Si lo se, pero me lo niego. La inamovilidad de mi entorno, mi suspención en un frío espacio, intento leer respuestas en el vacio, en el silencio que acuchilla, hipotetizo supuestos casos, (¡despues de todo si pienso!), sin embargo las replicas no satisfacen.


Mi rutina parece llega al final del espiral, pues esto no tiene antecedentes, mi agresora no atacó, o por lo menos no de la usual manera, un cambio veo venir, la prórroga me situa en una aniquilante espera, espero enarbolen banderas o me quemen con hirviente aceite.


Percato mi ingenuidad y me golpeo con palabras, la ofensiva sucedió!, y sucede aún, fué algo inasequible en extremo sutil, menudo e incorporeo, pero calculado, masifica poco a poco y pesa cada vez más, admiro sublime. Pues al parecer esto me detendra al final de este espiral, alargará el mismo hasta convertirlo en un punto muerto y... ¿No dejará que yo arranque?.











Oliver IV

El error es crasso

En trasnochadas tierras abonadas, nada normal cosechas...