Camino con extraordinaria lentitud, pongo solo un pie delante de otro sin pensar en mi destino, voy en busca de mi alimento y me guío solo por un segundo instinto, por otra máquina que no piensa. Solo un miedo habitual me cohibe y me prepara.
Como gajes del oficio, la osadía de un paso instintivo provoca el fenomeno hostíl y me encuentro ante la violencia de un ataque desmedido directo a mi bomba de fluidos. Preparo mis defensas, se cierra la coraza. Contraigo cada articulación y trato de unir cada parte de mi cuerpo hasta formar un impenetrable escudo, adopto una posición indiferente y procuro no llamar la atención. Ahora estoy solo esperando la arremetida, se aceleran mis ojos, agudizan mis sentidos, y espero... Es extraño, se vence el tiempo prudencial, ya debió haberse consumado el ataque, y no percibí tal cosa. Empiezo a dudar, cedo poco a poco mis defensas, y estudio mi alrrededor, la calma intranquiliza, sin embargo mi corazón despreocupa rápido como suele hacerlo, obliga a romper formación y abre camino nuevamente, esta vez ganando una aparente seguridad.
Mi marcha decrece y acrecienta a ratos, la seguridad adquirida no era tan segura despues de todo. Me cuestiono, dudo, mando todo al carajo y no pienso. ¿Que espero? Si lo se, pero me lo niego. La inamovilidad de mi entorno, mi suspención en un frío espacio, intento leer respuestas en el vacio, en el silencio que acuchilla, hipotetizo supuestos casos, (¡despues de todo si pienso!), sin embargo las replicas no satisfacen.
Mi rutina parece llega al final del espiral, pues esto no tiene antecedentes, mi agresora no atacó, o por lo menos no de la usual manera, un cambio veo venir, la prórroga me situa en una aniquilante espera, espero enarbolen banderas o me quemen con hirviente aceite.
Percato mi ingenuidad y me golpeo con palabras, la ofensiva sucedió!, y sucede aún, fué algo inasequible en extremo sutil, menudo e incorporeo, pero calculado, masifica poco a poco y pesa cada vez más, admiro sublime. Pues al parecer esto me detendra al final de este espiral, alargará el mismo hasta convertirlo en un punto muerto y... ¿No dejará que yo arranque?.

Oliver IV
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