domingo, 13 de abril de 2008

Ensayo sobre la locura

Nunca antes me habia tomado la molestia de contar mis voces, pues es que ahora surgió una que realmente diferencia y me ha impulsado a clasificar taxonómicamente los sucesos de mi cabeza.
Me supongo yo que casi todos escuchamos ademas de nuestra voz, la que hacemos pública y que vendría siendo la primera en orden de complejidad, escuchamos una segunda que es aquella que dicta a la primera normalmente todo lo que dice, omitiendo algunas palabras o frases, a veces omitiendo todas para el dictado, pero por eso no dejan de sonar en nuestras cabecitas, es la voz que más hace ruido (obviamente nada más para nosotros). Ahora hay una tercera que pocos notamos, pero si existe, es esta que encara dilemas en silencio, es la que enciende bombillos, parece dormida pero en realidad trabaja callada en su oscuro taller, como en proyectos pendientes hasta que algo la estimula o completa y hace aparición en alguna brillantez o su antónimo. Bien estuve viviendo con estas voces "normalmente" hasta que destacó de forma brusca una cuarta voz, surgió de manera imprevista, no se ajusta a posición jerárquica alguna y habla a la par que las otras sólo que mas persuasiva y polémica, propone extraños ensayos, tiene un punto de vista inquietente, se cuela entre las diferentes revoluciones de cada una de mis voces, y aparece como lo mas turbador, angustioso y placentero a la vez, en forma de transgresoras oraciones que arañan y desnudan verdades sin delicadeza alguna. Voz que propone en silencio y obedezco igualmente, no habla en función de fronteras ni de limites de otros: une, dilata, separa, clasifica siguiendo su propia ley. Le es indiferente pero me busca problemas... Puede ser, no se... la voz de la locura.

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